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Confesión: Historia de una Mujer.

Historia de una mujer

Cuando llegó a la fiesta donde lo conocí, supe que era una persona interesante. Todo mi cuerpo quiso correr hacia él y comenzar a descubrir su olor, y escuchar todo lo que sus labios tenían que decir. Me topé con su mirada desde el otro lado del cuarto, ¿me estaba buscando él también?

                 …amor a primera vista jajajajaj

Fiesta

Se acercó a mi y me preguntó si sabía en qué momento comenzaría la ceremonia. Yo sabía que la  ceremonia era lo último en su cabeza así que le seguí el juego, y el comenzó su partida. Era un encanto cada palabra que salía de su boca y su sonrisa me intoxicaba. Mis labios temblaban cuando miraba hacia otra parte. En un punto, cuando la música de los violines no me dejó escuchar lo que me preguntó, se acercó a mi oído para repetirlo y sentí como su aliento erizaba la piel de mis brazos. No podía esperar para que me pidiera que nos fuéramos de ese lugar. ¿Por qué esperaba tanto tiempo?

La música nos invitaba a bailar, y él me extendió la mano, pidiéndome que lo acompañara durante esa pieza, con una mirada seductora. Accedí. Su cuerpo pegado al mío me hacía sentir que mis piernas fallarían en cualquier momento y me arrojaría a sus brazos inevitablemente. Podía sentir sus dedos bordeando mi cintura y mi mano en su espalda se moría por arrancar su traje. Cuando la sección de cuerdas llegaba al punto álgido, sus labios acariciaron el contorno de mi oído, y me pidió que nos marcháramos de ese lugar.

Todo mi cuerpo se estremeció y no sería la única vez que lo lograría esa noche.

Como dos adolescentes, huimos del lugar. Con sus manos en las mías comenzamos a besarnos sin cuidado y sin ritmo hasta que un taxi nos encontró. Fuimos a su departamento y no nos tomó un minuto desnudarnos. El caballero que me había seducido durante toda la noche desapareció frente a mis ojos y en su mirada vi el brillo salvaje que me asustaba y me deleitaba a la vez. Cada pulgada de mi cuerpo se estremeció y tuvo su propia historia por contar.

Mordí mis labios muchas veces esa noche y trate de aferrarme a su espalda para detener el tiempo, pero la mañana llegó y encontró al caballero dormido a mi lado, pero las marcas en mi espalda y mi cuello, así como los recuerdos de sus manos en mi cuerpo, lo delatan. La noche lo convertía en un animal salvaje y sus noches serán algo que no olvidaré nunca en mi vida.

Soy Pamela

Una mujer y su primera vez

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