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La Seducción Egipcia

 Los egipcios aprendieron a desarrollar un lenguaje poético, caracterizado por una gran profusión de elementos de carácter simbólico para expresar el amor, elaborando así un universo de sensualidad alrededor del sexo.

Aprendamos de ellos.

    En el Antiguo Egipto, se tenía un concepto muy especial del erotismo. En general, la mayoría de las representaciones artísticas que han llegado a nuestros días, expresan la sensualidad, el amor y la seducción, sin asomos de vulgaridad e hipocresía, con una delicada preferencia a la evocación, a la cruda exposición de detalles tórridos. Desde las abrasadoras arenas del desierto en el templo de Abu Simbel, hasta las cálidas aguas del delta del Nilo, en la Alejandría mediterránea, supieron Inventar y recrear el género literario de la poesía amorosa.

Cleopatra

     En los restos de la antigua comunidad de Deir el-Medina, en la que según los descubrimientos, se han encontrado muestras de la capacidad de expresión sugerente del amor sensual, y la invitación a la evocación amorosa.

Se trata de un dibujo de una mujer sonriente, desnuda en su lecho. Con la cabeza reclinada en su mano izquierda y un turbante de flores en el pelo. Su postura, nos eleva a la sublimación y a la recreación sensual, sin poder afirmar de manera categórica si está esperando al varón que ama, o se embelesa con los momentos de placer que acaba de gozar. El artista prefirió la reminiscencia de la sensualidad sugerida, al erotismo ostensible.

     Desde los tiempos del lejano Imperio Antiguo de las Máximas de Ptahhotep, encontradas milagrosamente integras, en el Papiro Prisse, que data de los tiempos de la Dinastía XII en el Imperio Medio, hasta los sensuales romances de la polémica Cleopatra VII con el romano Marco Antonio. En aquel entonces Cleopatra tenía 25 años, y ya era la seductora que todos conocemos, logrando para entonces la responsabilidad de proteger el reinado. Ya los antiguos egipcios, sabían expresar cultamente, el canto al amor y a la sensualidad

      El Papiro Prisse fue hallado por el orientalista francés Aquiles Prisse, cerca de Tebas en 1856, y está depositado en la Biblioteca Nacional de Francia. Este papiro entre otras cosas, nos ofrece una compilación de normas o máximas de moral, redactadas durante la Dinastía IV en el Imperio Antiguo. Estas, reciben el antes citado nombre de Máximas de Ptahhotep y nos habla del peligro de la seducción.

      En el texto, expresa el cuidado que se tiene que tener con la mujer del hermano, maestro o amigo, y nos avisa de las miradas obscenas hacia las mujeres, aparte de observar que unos instantes de placer, se pueden pagar con problemas durante toda una vida.

 El dios Bes.

Este dios tenía una enorme popularidad, especialmente durante el Imperio Nuevo. Se representaba en forma de una figura grotesca de un enano barbudo con la lengua colgando, las piernas torcidas y una cola de leopardo.

Tenía la misión de preservar los hogares de los malos espíritus, ahuyentaba los peligros de los hombres, y protegía a las parturientas de cualquier problema. Era también guardián del sueño, y se solía representar en dibujos y grabados junto a las cabeceras de los lechos conyugales, preservando a los matrimonios de los malos sueños con genios malvados.

En realidad era el dios de todas las casas en las que reinaba el orden conyugal, protegiendo de todos los aspectos domésticos de la vida cotidiana a la familia. Y también, era el dios relacionado con todos los problemas derivados del amor y del sexo.

Los poetas egipcios

    El poeta del Antiguo Egipto, recreaba su inspiración en la naturaleza que le rodeaba y en diversos objetos, obteniendo un universo rico en símbolos que ayudaban a la comprensión del pueblo.

      De esta manera, la flor de loto era la alegoría del regalo del hombre a la mujer, como si de un ramo de rosas de la cultura occidental actual se tratara. La música mediante la protección de la diosa Hathor (diosa de la música y del amor), recreaba a los amantes con el sonido armonioso de instrumentos musicales de la época. Los monos y los ánades, guardaban una estrecha relación con la sexualidad femenina. Y, por último, las pelucas en las mujeres, y sus utensilios de maquillaje, eran simbólicamente alimentos para el buen hacer, en el amor.

     El contexto final se daba en los banquetes, en los que las bailarinas que los amenizaban, introducían con sus danzas el elemento sensual y erótico. Bailaban solo con un fino cinturón de cuentas ensartadas, y con el contoneo de la danza y el movimiento seductor de sus caderas, debían de acelerar los corazones de los comensales.

                                                                     Tal vez te interese saber… Señales Que tu mujer necesita sexo

Hasta la próxima. Estefano Constantin

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